Recuerdo con cierta nostalgia mis inicios en la fotografía. Yo fui de los que empezamos directamente con una cámara digital, a pesar que luego fotografié con cámaras analógicas. Recuerdo cuando empecé a prestar atención a las fotografías que hacían otros aficionados, unas muy chulas, y otras impresionantes y todo un mundo por descubrir.
Recuerdo lo poco que sabía, en este aspecto no he evolucionado mucho, y lo mucho que me impresionaba el trabajo ajeno. Pasó un tiempo, me uní al fotoclub AFOCER, donde a demás de conocer muchas cosas he hecho buenos amigos, y también fue donde participé en el concurso social. Me gustaría efectuar unas reflexiones sobre las participaciones en los concursos y sobre el impacto que esto tiene sobre nuestra forma de ver la fotografía.
Un concurso social de un fotoclub, no deja de ser una actividad que la hacemos para divertirnos, para tener una excusa para hacer fotos, etc.. bueno también, guste o no, es una competición: un concurso, donde uno gana, otros ni fu ni fa, y otro queda último. Por otro lado, a todos nos gusta ganar, a mi me encanta!!! no gano nunca, pero me gustaría ganar. En concreto en este concurso social hice un poco de todo, por la parte superior, y también quedé último en alguna ocasión. Lo que no me gustó fue la sensación que fui teniendo de necesidad de aceptación de mis fotografías, y precisamente esto es el foco de la reflexión que quiero compartir con vosotros.
Restemos valor al resultado
Al final un concurso no es más que la selección de un subconjunto de imágenes a partir de un criterio, del criterio del jurado (ya sea popular o experto), y este criterio siempre es completamente subjetivo. Debido a esta subjetividad debemos ser conscientes que puede pasar que nuestras imágenes no gusten nunca a este jurado, pero ¿significa esto que somos ‘malos fotógrafos’ ? ¡¡NOOOOO!! ¡¡de ningún modo!!, ahora bien, no olvidemos que este razonamiento también funciona en sentido inverso: si ganas con una cierta regularidad, tampoco significa que seas un crack de la fotografía.
Creo que los concursos sociales en los que los socios se juntan para votar conjuntamente, y comentar o valorar las imágenes son muy enriquecedores, y clarificadores de cómo es cada uno, ya que nos permiten oír críticas de nuestras imágenes que, aunque nos duelan, nos ayudan a mejorar.
¿Qué nos aportan los concursos?
Sería injusto decir que los concursos no aportan nada, creo que cualquier actividad nos puede aportar si así lo deseamos ya que nos ofrece la escusa o el motivo para evolucionar alguno de nuestros aspectos. Creo que nos aportan el ver el trabajo de otros y compararlo con el nuestro, pues seguro que hay alguien que participa que nos llama la atención. Nos permite establecer relación con gente que tiene nuestra misma afición, encontrar héroes locales, etc..
¿Qué debemos vigilar?
En los concursos siempre debemos tener en cuenta que el resultado no debería afectarnos, no debe hacernos mella que nuestras fotos no ganen concursos, pues las de Cartier Bresson, si no se reconocieran como suyas, no tengo claro que ganasen un concurso actual… reflexionemos sobre hasta donde debemos permitir que nos impacten los resultados.
En fin, que es un juego, no lo perdamos de vista. Disfrutémoslo.
Pepo








